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Azucena Uranga: «No tomamos dimensión de que somos las primeras en ganar un Mundial de polo femenino»

Azucena Uranga sumó un nuevo eslabón a esa cadena que atraviesa la historia del polo argentino y mundial, y que tiene grabada su apellido. La jugadora es parte de la Selección Argentina que se consagró campeona del primer Mundial femenino de la historia el pasado fin de semana tras vencer a Estados Unidos. Fue un hito inédito en este deporte, en el que nuestro país es potencia. Y para Azucena, además, fue la oportunidad de marcar su huella en una historia familiar estrechamente vinculada al mundo de los caballos, de los hándicaps y de los chukkers.

La joven, de 20 años, es nieta de Marcos Uranga, un gran impulsor del polo que fue presidente de la Asociación Argentina de Polo (AAP, 1983-1987), fundador de la Federación Internacional (1982) y responsable de promover la creación del primer Mundial masculino, que se disputó en 1987 en Buenos Aires y vio coronarse al equipo nacional, tal como lo consiguieron las chicas, 35 años después.

Siguiendo con la línea generacional, Azucena es hija de Delfín Uranga, quien desde 2021 está al frente de la AAP luego de cumplir un mandato como vicepresidente de Eduardo Novillo Astrada (2017-2021), y es uno de los grandes impulsores del crecimiento del polo entre las mujeres.

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«El mundial empezó un día después del aniversario de la muerte de mi abuelo (9 de abril), que se cumplía un año, y eso fue muy especial porque él fue alguien que siempre fomentó el desarrollo del deporte e hizo mucho por el polo», comentó Azucena en una charla con Filo.News. Y agregó: «No sé si veo esto como continuar con un legado familiar, pero me encantó haberlo compartido con mi familia».

– ¿Qué te dijo tu papá cuando ganaron el título?

 
– Estaba muy contento. Siempre me dijo que lo disfrutara y aprovechara la oportunidad al máximo porque era algo que siempre iba a recordar, más allá de los resultados.

Azucena se dio el gran gusto de vestir la celeste y blanca en uno de los escenarios más emblemáticos de este deporte, aunque le cuesta tomar conciencia de lo que lograron junto al resto del equipo dirigido por Milo Fernández Araujo. «Creo que todavía no tomamos dimensión de que somos las primeras en ganar un mundial de polo, es algo de lo que vamos a caer en el futuro. Pero fue una experiencia que no me voy a olvidar nunca, aprendí muchísimo y estoy muy agradecida por la oportunidad», manifestó.

«El torneo estuvo buenísimo, había muy buena onda entre todas las jugadoras de todos los países. Y que se haya jugado en La Catedral del polo la verdad que sumó mucho a esta experiencia. Fue increíble entrar a Palermo con la camiseta de Argentina, la tribuna llena, los granaderos tocando el himno. Es algo inolvidable que no creo que me vuelva a pasar, pero que disfruté mucho», destacó.

Con 5 de valoración, Azucena no solo levantó la copa en Palermo, sino que también fue elegida como la MVP (Jugadora Más Valiosa) del torneo. «La verdad es que no me esperaba ese premio, pero creo que si me lo dieron fue porque el equipo funcionó y eso hizo que todas juguemos lo mejor posible y cumplamos con lo que teníamos que hacer», afirmó.

Abran paso para el polo femenino
El crecimiento del deporte femenino en el mundo es una realidad. Y dentro de ese universo, el polo no se queda atrás. Así como hace cinco años comenzó a disputarse el Abierto (el año pasado se definió el mismo día y en el mismo escenario que el masculino, el histórico Campeonato Argentino Abierto), el Mundial fue otro paso adelante que ayuda al desarrollo de la disciplina.

«El Abierto es cada vez es más competitivo y hay más equipos. Ahora, el Mundial creo que va a fomentar mucho el deporte, no solo acá en Argentina, sino en muchos países más porque genera la expectativa en muchas mujeres de prepararse o de empezar a jugar para poder llegar -asegura-. El hecho de tener la posibilidad de ir a representar a tu país y poder ser campeona del mundo, va a hacer que crezca muchísimo el polo femenino, que se le de más importancia y que más mujeres empiecen a jugar», confía la politsa.

«Siempre hay personas que no apoyan esto o que miran solo lo negativo, pero por suerte hay muchas otras que están haciendo un gran trabajo para que el polo femenino sea cada vez más competitivo y mejor para ver y jugar», asegura Azucena, otra Uranga que grabó su nombre en la historia grande del polo argentino.

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